El doble sueldo del cura (1859)

Durante la época española en Puerto Rico el gobierno era responsable de los gastos de la Iglesia Católica incluyendo el salario del cura.

En 1859 ocurrió en Santa Isabel un incidente con el cura. Alguien reportó que este había recibido un salario doble y que se le debía descontar ese salario de un futuro pago.

El Señor Superintendente delegado de Hacienda de Puerto Rico recibió la documentación que mostraba que el sacerdote  Don Andrés Avelino Rodríguez, había recibido un doble sueldo durante los meses de octubre y noviembre de 1858.

El 29 de abril de 1860 en Madrid se examinaron los documentos y por real orden el Señor Superintendente delegado de Hacienda de Puerto Rico declaró  que el cura tenía derecho a ese doble sueldo pues había sido párroco de Santa Isabel de Coamo e interinamente de Salinas a la misma vez durante ese breve periodo.

Teniendo presente lo mandado por la ley de compatibilidad de haberes de 21 de Diciembre de 1855 y considerando en justo que fuera retribuido por los gastos que le causó el trabajo  en las dos parroquias,  resolvió que no se hiciera descuento alguno al referido párroco.  También que para lo sucesivo en casos extraordinarios de idéntica analogía en curatos de corto sueldo,  el que los desempeñe debe recibir una indemnización congruente con los gastos relacionados con la traslación periódica desde su curato al del pueblo vecino que desempeñe accidentalmente. La nueva norma, enfatizó que  debía ser siempre que la sustitución no pasara de un corto período absolutamente indispensable.

Fuente:
Legislación ultramarina de España, Joaquín Rodríguez San Pedro, Antonio Fernández Chorot, Arturo Piera, Eduardo Piera, Manuel González Junguitu, 1866, Página 727

1 comentario en “El doble sueldo del cura (1859)”

  1. Luis A Rodriguez Gracia (Güiso)

    La paz sea contigo. En la historia eclesiástica de nuestro país podemos encontrar cosas interesantes. Hace varios años, trabajando en la organización de la Colección Murga en la BEV de la Católica; encontré unos documentos de Coamo, curiosos. En este caso me ahorraré los nombres… hubo para finales del S. 19 un cura que sintiéndose mal de salud le escribe una petición a su obispo solicitando permiso para ir a España a convalescer y al mismo tiempo le autorizara a utilizar dinero de las arcas de la Iglesia para sufragar los gastos. Su petición no fue autorizada. El sacerdote hizo otras peticiones las cuales también fueron negadas, a lo que se vió precisado acudir a los miembros de la junta de la iglesia de Coamo, estos le escriben al obispo abogando por el sacerdote y haciendo hincapié de lo precario de la salud del sacerdote; también dicha solicitud fue negada. Al tiempo se recibió cominicación del obispo otorgandole autorización al cura para hacer dicho viaje… a lo que la junta de la Iglesia le contestó al obispo: «Ya para qué… el sacerdote se murió».
    Fuente: Colección Murga, BEV de la PUCPR, Ponce.

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