El borrachito de Peñuelas y el futuro Cardenal

Foto:Monseñor Luis Aponte Martínez

Monseñor Luis Aponte Martínez, tiene muchas distinciones en la Iglesia Católica. Fue el Segundo Obispo Boricua en la historia de Puerto Rico (1960 – 1964), el primer Arzobispo puertorriqueño (1965 – 1999) y el primer y único Cardenal puertorriqueño (1973 – ). Pero en nuestro pueblo lo conocemos como el párroco de la parroquia Santiago Apóstol de Santa Isabel.

Aponte Martínez ejerció aquí del 26 de junio de 1953 al 30 de septiembre de 1955. Fue la segunda parroquia en la que fungió como sacerdote (la primera fue en Maricao donde estuvo un año) antes de iniciar la carrera que le llevó al más alto lugar en la jerarquía católica de nuestro país.

En 1955 el obispo de Ponce, Monseñor Jaime Eduardo MacManus le invitó a mudarse al obispado para ser su secretario.

Su vida en Santa Isabel

En su libro «Unde Hoc Mihi: ¿Por qué a mí?: Memorias del Cardenal Luis Aponte Martínez» dedica cuatro páginas a su experiencia en Santa Isabel.

«Era una parroquia de playa con gente muy buena. En tres años preparé 700 niños para primera comunión. Las clases se daban muchas veces al aire libre, en la carretera o debajo de un árbol. Celebraba Misa en lugares como Playita Cortada, donde tuve una experiencia muy dura porque celebrando Misa se me llenó el cáliz de mosquitos y, como el vino estaba bendecido no tuve otra alternativa que consumirlo.

También iba de noche a predicar al barrio Peñuelas que está entre Santa Isabel y Salinas. Ponía bocinas en el techo de la casa y desde el balcón hablaba a la gente. Lo mismo hacía en en el barrio Jauca que está entre el barrio Peñuelas y Santa Isabel».

La Misa y el borrachito

Martínez cuenta en en su libro una anécdota que le ocurrió en el barrio Peñuelas.

‘»Mientras hablaba se presentó lo que muchas veces no falta en estas ocasiones, un borracho. A todo lo que yo decía, el borrachito afirmaba:

– Eso es verdad.

Cuando recordaba a la gente la obligación de recibir los Sacramentos, de asistir a Misa los domingos, de confesar y comulgar por lo menos una vez al año, de casarse según el rito de la iglesia Católica, a todo el borrachito afirmaba:

– Eso es verdad.

Al cabo del tiempo ya me tenía tan molesto que le dije:

-Cállese, que me está interrumpiendo.

A lo que él me contestó:

– También eso es verdad».

Su trabajo y lazos

En su libro Martínez dice:

» Yo caminaba mucho por los campos (de Santa Isabel), visitaba los hogares, me ocupaba mucho de los enfermos y participaba en las actividades del municipio y la feligresía.

Por ejemplo, todavía me queda un pequeño depósito que hice en una Cooperativa de Santa Isabel, que nunca reclamé. Hay que recordar que en aquellos tiempos la gente contaba mucho con el sacerdote y, en pueblos pequeños, el sacerdote era una de las personas más preparadas y más respetadas en la comunidad».

Fuente:
Luis Aponte Martínez, Unde Hoc Mihi: ¿Por qué a mí?: Memorias del Cardenal Luis Aponte Martínez, Arzobispo Emérito de San Juan de Puerto Rico , Grupo Editorial Norma, 2005, Páginas 85 -88

3 comentarios en “El borrachito de Peñuelas y el futuro Cardenal”

  1. Melvin Rivera Velázquez

    Para mí es un privilegio. Llevo más de 34 años viviendo fuera de Santa Isabel pero mi corazón nunca ha salido de allí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.