Santa Isabel fue un área muy poblada por comunidades indígenas. La buena calidad del terreno, la abundancia de manantiales, las corrientes de agua a flor de tierra y el fácil acceso al mar fueron los factores que llamaron la atención primero de los indios y luego de los colonizadores.
El 10 de noviembre de 1855 se desató una epidemia de Cólera de grandes proporciones que penetró en la Isla por el puerto de Naguabo. La epidemia se extendió rápidamente a toda la Isla (Coll y Toste 1918:215).