La estancia Descalabrado y los Cortada

Central Cortada
Central Cortada predecesora de la estancia Descalabrado

La familia Cortada fueron dueños durante la segunda mitad del siglo XIX de la estancia Descalabrado que en la primera parte del siglo XX se llamó Central Cortada.

La estancia Descalabrado tenía mucho significado para su dueño D. Juan Cortada y Quintana que tenía otras haciendas en Ponce donde residía.

Los hijos
D. Juan Cortada y Quintana, era un hábil empresario que con su hermano Ramón tenían en Ponce la «Compañía Cortada» que daba préstamos a los hacendados.

Don Juan se casó tres veces. En su primer matrimonio con Doña Mercedes Tirado procreó a Juan Cortada Tirado que nació en 1864 y también a Eduardo Cortada Tirado.

El segundo matrimonio de D. Juan Cortada y Quintana fue con Vicenta Albizu y con ella tuvo a Vicente y José Antonio.

Su tercer matrimonio fue con Doña Providencia Martorell y con ella tuvo a Joaquín y a Dora Providencia.

Los problemas de riego
Al igual que todas las haciendas de Santa Isabel la estancia Descalabrado tuvo serios problemas para irrigar sus tierras. El 27 de agosto de 1868 D. Juan Cortada Quintana consiguió un permiso para usar las aguas del Río Descalabrado para regar sus tierras. En junio 18 de 1872 tuvo que solicitar otro.

En diciembre 19 de 1885 D. Pedro María Descartes solicitó un permiso para usar las aguas del Río Descalabrado en el riego de dicha hacienda.

A veces los permisos eran nuevos; otros para defenderse de otros hacendados que estaban solicitando permisos similares.

En julio 14 de 1905 D. Juan Cortada Tirado solicitó otro permiso de riego esta vez al gobierno norteamericano que mandaba en la isla.

Las deudas

Don Juan Cortada Quintana y su primera esposa D. Mercedes Tirado tuvieron serios problemas financieros.
Al morir Doña Mercedes en 1871, Don Juan Cortada dejó el fundo (finca) Descalabrado de Santa Isabel a sus dos hijos (menores de edad para esa época) Juan Cortada Tirado y Eduardo Cortada Tirado, pero no registró la escritura.

D. Juan Cortada Quintana tenía una deuda con doña Andrea Suárez, la hija menor de D. Francisco Javier y Doña Juana Salas y cuñada de Doña María Sánchez, viuda de Salas, por la suma de 6.791 pesos 96 centavos por la hipoteca sobre la Hacienda Palmarito, que Cortada había adquirido con escritura el 30 de Abril de 1868.

El 1 de abril de 1873. D Juan convino con la representación de la misma en trasladar a la finca Descalabrado, que tenía más valor, la hipoteca que en garantía de la deuda pesaba sobre la hacienda Palmarito. De esa manera podía vender la Hacienda Palmarito sin ningún gravamen. En ese año (1873), D. Juan era alcalde de Ponce y «Síndico protector de libertos» en esa ciudad.

El ingenio Descalabrado estaba muy sólido. Lo componían más de 1,000 cuerdas de terreno, gran parte de caña y el resto de pastos y montes. Tenía una máquina de vapor y establecimientos de madera y hierro, boyada y otros accesorios.

Sin embargo, los problemas financieros de Cortada y Quintana eran muy grandes. El 6 de Octubre de 1874 Don Juan Cortada y Quintana vendió el ingenio Descalabrado a Don José Medina, el cual a su vez lo vendió el 2 de Noviembre de 1876 a Don Julio Mirailh.

El 1 de agosto de 1884, Cortada y Quintana adquirió nuevamente su apreciada Estancia Descalabrado comprándosela a Don Julio Mirailh.

Pero las complicaciones de la deuda de la estancia estaban lejos de resolverse. En 1887, doña Andrea Suárez, con permiso de su marido, cedió y traspasó su crédito a D. Francisco María, vecino de Ponce y a D. Ángel Franceschi y Gregori comerciante de Juana Díaz.

El 1887 fue el año terrible del componte en Puerto Rico. El joven Juan Cortada Tirado fue arrestado en Santa Isabel por órdenes del General Palacios junto a Pedro María Descartes y otras personas del pueblo acusados de conspirar contra el gobierno español.

Dos años después, el 22 de agosto del 1889, falleció D. Juan Cortada y Quintana.

Para 1894 la Hacienda Descalabrado se había convertido en la segunda hacienda más grande de este pueblo con 1,700 cuerdas de terreno superada sólo por la Hacienda Destino de Pedro Juan Capó que tenía 1,900 cuerdas y seguida en tercer lugar por la Hacienda Santa Isabel de los hermanos Alomar con 1,120 cuerdas y la Hacienda Florida en cuarto lugar con 1,104 cuerdas.

La demanda de los hijos de Cortada
En 1896 los hermanos Cortada demandaron a los Franceshi solicitando que no se reconociera el traspaso de la deuda de Palmarito a la Hacienda Descalabrado.

Esta demanda se vio ante el juzgado de primera instancia de Ponce y en apelación ante la audiencia de Puerto Rico, la cual, por sentencia confirmatoria, accedió a las peticiones de los demandantes.

La Sala de Justicia de la Audiencia de Puerto Rico dictó sentencia confirmatoria el 3 de enero de 1896, declarando la nulidad de la escritura del 1.° de abril de 1873, otorgada entre D. Juan Cortada y Quintana y Doña María Sánchez, ésta en representación de la menor Doña Andrea Suárez, ante el notario D. Francisco Palma, sobre traslación de la hipoteca que gravaba la Hacienda Palmarito a la nombrada Descalabrado. De esa manera se cancelaba ese gravamen, su venta o cesión y actos posteriores.

Los Franceschi apelaron y la decisión final fue en contra de los Cortada. Así se expresó la sentencia publicada el 31 de Diciembre de 1896 «Fallamos que debemos declarar y declaramos haber lugar al recurso de casación por infracción de ley interpuesto por D. Francisco María y Ángel Franceschi y Oregori; y en su consecuencia, casamos y anulamos la sentencia que el 3 de Enero de 1896 dictó la Sala de Justicia de la Audiencia de Puerto Rico; y devuélvase al recurrente el depósito constituido».

Referencias

Marcelo Martínez Alcubilla, Boletín jurídico-administrativo: apéndice al Diccionario de la .., 1897, página 277
La Gaceta, 30 de Enero de 1897
Annual reports / United States. War Dept,1909, Volume 9‎, Página 204

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