El uso del agua para regar las fincas fue siempre un reto en Santa Isabel. En 1844 dos de los principales hacendados del nuevo pueblo, el recién llegado hacendado mallorquín José Alomar (Hacienda Santa Isabel ) y Pedro Juan Capó (Hacienda Destino en Jauca) obtuvieron permisos del gobierno para tomar agua del río Coamo y regar sus sembrados. Debido a los obstáculos en el terreno y los costos que enfrentaron, no pudieron llevar a cabo este plan por muchos años.